Banderas de nuestros padres y Cartas desde Iwo Jima, las dos caras de la misma moneda

Cartas desde Iwo Jima

A estas alturas nadie va a discutir el talento de Clint Eastwood como director: ya demostró sobradamente su valía con peliculones como Mystic River. Pero después de visionar sus dos últimas películas sobre la batalla de Iwo Jima, me he sentido un poco decepcionado especialmente por la que habla del bando americano: Banderas de nuestros padres.

El planteamiento de la historia era muy bueno. Seis soldados son fotografiados levantando la bandera de Estados Unidos en Iwo Jima y el gobierno aprovecha la instantanea como un gran soporte publicitario y propagandístico, útil para financiar la costosa guerra. El problema de la película es que gira una y otra vez sobre esta idea, que aunque no por obvia se debe desconsiderar, si podría haber tocado otros temas relacionados. La idea que transmite la película podría haberse transmitido con mucho menos metraje y hubiera quedado igual. Y esa es la sensación, que si te vas del cine pasada media hora del comienzo sientes que no te habrás perdido nada.

Cartas desde Iwo Jima en cambio tiene más matices: y es que está ambientada en el bando japonés, y todo lo que trate sobre los japoneses tiene multitud de matices. Mejor rodada y más compleja, sin embargo también me dejó un poco insatisfecho. Basada en las cartas que los soldados se intercambiaron con sus familias, esto le da paradójicamente un halo de poca realidad. Ningún soldado en plena batalla explica a su familia como se siente realmente. Dudo que al general japonés al mando le importase el cuidado de las flores de su jardín, como éste hacía saber a su mujer en una de las cartas y la película nos lo muestra. Sin embargo, por fortuna, en esta película entran en juego muchas más ideas que la hacen más interesante que la primera.

Igualmente, es digno de elogio el esfuerzo de realizar dos películas casi seguidas sobre el mismo tema, creando un formato novedoso y muy necesario hoy en día: a veces para comprender un conflicto en profundidad, debemos escuchar a las dos partes.

Escrito por Santi Plaza | 14 de Abril de 2007 | 0 comentarios
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La Guerra Fría en las películas de Ciencia Ficción

them.jpgRepasando hoy la cartelera de cine de la semana que viene, me ha llamado la atención la película que proyectan en la Filmoteca de Terrassa el próximo miércoles: Planeta Prohibido (1956), película que hará las delicias de todos aquellos fanáticos de la ciencia ficción. Entre otras curiosidades, el film presenta a un jovencísimo Leslie Nielsen, antes de hacerse famoso con las comedias ZAZ de finales de los ochenta hasta la actualidad.

Llama la atención: ¿por qué este género está tan en desuso? ¿ya no nos gustan las pelis de marcianitos? Además de una evolución del cine de ciencia ficción hacia otras temáticas más a la moda, gran parte de culpa del auge de las películas de extraterrestres desde los años 50 la tiene la Guerra Fría.

El enfrentamiento permanente con una amenaza desconocida, tecnológicamente superior y tremendamente destructiva y despiadada suponía en muchos casos una metáfora del conflicto real de los Estados Unidos con la Unión Soviética. Una constante de estas películas es una maniquea visión del mundo (buenos y malos), dos superpotencias enfrentadas entre si con capacidad para destruirse mutuamente con el uso de armamento nuclear. Toda una representación en celuloide y a años luz de la tierra de la Guerra Fría.

La lista de películas ejemplo es extensísima, citaremos aquí sólo algunos casos:

The Day the Earth Stood Still (1951): La tierra necesita la ayuda alienígena para resolver conflictos internos. Cuando estos llegan a Washington, la población cree que es un ataque soviético y provoca un conflicto a escala interplanetaria.

Them! (1954) Una explosión nuclear causa que las hormigas se vuelvan gigantes. Representa fielmente la ingenuidad de la población de la época respecto a las consecuencias de la radiación atómica.

La Guerra de las Galaxias (1977): “El imperio del mal” es una metáfora de la Unión Soviética. El mismo Ronald Reagan utilizaría ese apelativo para definir la potencia rival.

La lista sería interminable y requiere un estudio más complejo. Como conclusión, dejamos patente que las películas de Hollywood reflejan los miedos y ansiedades de la sociedad americana según el momento histórico. Actualmente por el mismo motivo tienen tanta fortuna las películas donde la amenza es el terrorismo internacional. Mientras en los años 50 y 60 se refleja el auge neoimperialista de Estados Unidos, en los 80 hay mucho más pesimismo respecto al poder humano para controlar la carrera nuclear y tecnológica.

Escrito por Santi Plaza | 12 de Abril de 2007 | 3 comentarios
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